Cómo enfrentar a la araña roja

Cómo enfrentar a la araña roja

La araña roja es uno de los enemigos más comunes en jardines y huertos, ya que ataca por igual a plantas ornamentales y a plantas hortí­colas. Pese a su nombre, la Tetranychus Urticae o arañuela no pertenece a la familia de los arácnidos, sino que es un ácaro y se comporta como tal. Asimismo, el color de los individuos puede variar (atendiendo al tipo de planta del que se alimente, al clima o al periodo de vida del ácaro). Su tamaño es diminuto (rara vez mayor de medio milímetro), por lo que pasa inadvertida para el ojo humano. No es sino cuando ya ha dañado a la planta cuando descubrimos su presencia. No obstante, y pese a que su erradicación no es del todo sencilla, podemos eliminar a la araña roja aunque esta ya se haya acomodado en nuestro huerto o jardín.

Plagas de Araña Roja

Uno de los principales problemas de este depredador es la facilidad y rapidez con las que se propaga, por lo que deberemos estar atentos para actuar lo antes posible, una vez detectemos las primeras señales de infección. La araña roja se nutre de las células de la planta, dejándola sin defensas y sin el alimento necesario para su correcto desarrollo. Así, la planta crecerá con mucha más lentitud, y también notaremos una disminución en su floración.

Si­ntomas de infección

Los principales síntomas que muestran las plantas afectadas por este ácaro son las manchas (amarillentas o blanquecinas) en la superficie de las hojas. Al principio, estas no son más que pequeños puntitos, que van agrandándose y uniéndose. Con el tiempo, la hoja se acanala, se seca (se vuelve amarilla o marrón) y termina por desprenderse del tallo o la rama. En algunos casos, y dependiendo de la especie que está siendo atacada, también puede observarse un ablandamiento general de la planta, fruto de la deshidratación a la que está siendo sometida de forma paulatina y sistemática. Otra de las señales más visibles es la aparición de finas telarañas en el dorso de las hojas, que es el lugar donde la araña roja se siente más segura y donde las hembras ponen los huevos.

Combatiendo a la araña roja

Las condiciones ideales para la aparición de la araña roja son la sequedad y el calor, por lo que las infecciones provocadas por este ácaro suelen producirse normalmente en verano y en primavera. No obstante, también son comunes las plagas de esta especie en plantas de interior que habitan en un microclima con las citadas condiciones climatológicas. Es por ello que el principal recurso tanto para prevenir su aparición como para combatir al ácaro una vez ya instalado es mantener a nuestras plantas correctamente hidratadas. No obstante, un exceso de agua podrí­a debilitar sus defensas, por lo que la mesura en el riego ha de ser nuestro principal objetivo. El exceso de nitrógeno puede ser un factor determinante no solo para la aparición de la arañuela, sino también para una propagación más veloz de la misma.

Debido a que la araña roja ya lleva mucho tiempo siendo expuesta a fertilizantes de muy diversa í­ndole, este depredador (como muchos otros) ha desarrollado cierta resistencia a los mismos, por lo que su erradicación puede acarrearnos unos cuantos quebraderos de cabeza. Otro de los remedios más efectivos es la utilización de tierra blanca (también conocida como tierra de diatomeas o diatomitas). Estos polvos blanquecinos no son sino algas marinas fosilizadas, y contienen infinidad de nutrientes (en forma de sales minerales) que combaten a la araña roja de manera eficaz, al mismo tiempo que robustecen el sistema defensivo de nuestras plantas. Además de erradicar y prevenir la infestación de ácaros y hongos, este compuesto opera como un excelente aislante, preparando la tierra para bajadas bruscas de temperatura y evitando quemaduras solares. Debido a que la tierra blanca es presentada en varios formatos (dependiendo del distribuidor), tendremos que aplicarla de un modo u otro, atendiendo a las recomendaciones de la cada marca en particular.

Cuando la planta afectada posee hojas de un tamaño considerable, un excelente remedio es limpiar las mismas con un tejido de algodón impregnado de alcohol sanitario, tanto por la parte superior de las mismas como por el dorso.

La procesionaria: un peligro real para humanos y animales

La procesionaria

La procesionaria del pino o Thaumetopoea pityocampa se ha convertido en la mayor plaga a la que se están enfrentando nuestros pinares y es que con el cambio climático y su consecuente subida de temperaturas, la procesionaria ha ido proliferando. En algunos lugares, su población está totalmente descontrolada y supone un problema ya no sólo para la vegetación, sino también para los humanos y sobre todo para nuestras mascotas.

El peligro de la procesionaria se da durante su etapa larvaria, es decir, cuando son orugas. Son fáciles de identificar, puesto que como su nombre indica, se desplazan en hilera o procesión. Además, son característicos los pequeños pelos urticantes de color naranja que las recubren.

También son fáciles de identificar sus nidos o bolsas de seda ya que se asemejan a bolas de algodón pegadas en las copas de los pinos. Las hembras depositan en estos nidos los huevos durante el verano. Cuando se da la condición de plaga podemos observar varios nidos en las copas, lo que supone una gran cantidad de larvas alimentándose (hablamos de unas 300 larvas por nido) en cuyo caso podremos hablar de un deterioro considerable del árbol, generalmente un pino o un cedro, que las hospeda.

La época en la que la oruga procesionaria desciende del pino al suelo acontece durante los meses de invierno y comienzo de la primavera, siendo enero, febrero, marzo y abril los meses en los que se encuentran más activas y donde deberemos extremar precauciones.

Además de las orugas tendremos que tener cuidado con las pupas o capullos que quedan enterrados en la arena, sobre todo de cara a nuestras mascotas ya que podrían escarbar y acabar en contacto con las mismas.

En el caso de humanos, las reacciones más frecuentes son: urticarias, lesiones oculares (si entra en contacto con los ojos o nos rascamos), reacciones alérgicas y en los peores casos shocks anafilácticos.

Pero el verdadero peligro está en los perros ya que pueden olisquearlas, lamerlas o en el peor de los casos ingerirlas. Si detectamos que nuestro perro ha podido entrar en contacto con procesionaria (si el perro se rasca, babea, se hincha, vomita, etc.) deberemos actuar rápidamente.

Nunca frotaremos la zona afectada pero sí la enjuagaremos con abundante agua. Si los pelos de la procesionaria entran en contacto con la lengua, veremos en primer lugar manchas y ampollas y deberemos actuar deprisa para evitar la necrosis de las partes de la lengua afectada. Si esta zona es muy grande o el animal ingiere procesionaria se puede producir la muerte. En cualquier caso y a la más mínima sospecha debemos llevarlo de inmediato al veterinario para que pueda inyectarle algún corticoide o antihistamínico.

Por lo tanto, lo mejor es evitar zonas de monte y pinadas en las épocas en que las orugas bajan al suelo. Si esto no es posible lo mejor es alejarse de ellas o si vamos a pasear con nuestros perros evitar zonas con pinos. Y por supuesto contactar con el ayuntamiento local si observamos abundantes nidos en una zona.

Los mosquitos tigre vuelven al ataque

Los mosquitos tigre vuelven al ataque

Los primeros indicios de la presencia del mosquito tigre (Aedes Albopictus) en España datan de 2004. Desde entonces, la población de esta especie originaria del sur de Asia no ha parado de extenderse a lo largo y ancho de nuestra geografía. No obstante, y dado que este tipo de mosquito suele habitar en zonas húmedas y cálidas, no ha sido hasta hace poco tiempo (en torno a 2015) que se ha detectado su presencia en localidades del interior peninsular (como Sevilla o Madrid). Con anterioridad, el mosquito tigre era abundante en zonas próximas a la costa mediterránea, línea por la que se expandió tras su entrada en nuestro país a través de Cataluña.

Control de plagas para mosquito tigre

Este mosquito debe su nombre al particular patrón trazado en sus patas: rayas negras y blancas. Asimismo, otra de sus peculiaridades es que su picadura es dolorosa, suele producir rojeces en la piel y, lo más importante, es susceptible de transmitir enfermedades tales como el Dengue, el Zika y el Chikungunya. Aunque estas patologías no son mortales —salvo en casos excepcionales—, sí son bastante preocupantes, sobre todo teniendo en cuenta que el personal sanitario español no está acostumbrado a tratar con ellas, por lo que los especialistas podrían tardar más tiempo del deseable en dar con el diagnóstico correcto.

En concreto, la primera infección con uno de estos virus en España se produjo en junio del año pasado. Se trataba del Chikungunya, cuyos síntomas son muy similares a los de una gripe (dolor muscular intenso, fiebre, etc.) y tardan en manifestarse entre tres y seis días. Como decíamos, no es un virus letal, pero dadas las previsiones en cuanto a la proliferación de su portador, el mosquito tigre, parece más que necesario tomar medidas urgentes (entre las fundamentales, formación para los profesionales sanitarios e información para los ciudadanos).

Según pronostica la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), debido a las abundantes lluvias que han tenido lugar durante esta primavera, se esperan nuevas plagas de mosquito tigre en España durante este verano. La proliferación de espacios encharcados y áreas con agua estancada junto con las altas temperaturas son las condiciones idóneas para que esta especie extranjera se propague y llegue a nuevas zonas en las que antes no se había registrado su presencia.

Y es que, precisamente, es en zonas húmedas (estanques, recipientes con agua, etc.) y cálidas donde las hembras del insecto posan sus huevos. Estos eclosionan cuando el agua baja (normalmente debido a la evaporación) y aumenta la temperatura, dejando libres a las larvas que en poco tiempo estarán preparadas para picar y, a su vez, para poner nuevos huevos. Cada hembra es capaz de poner una media de ochenta huevos, acción que realiza aproximadamente cada seis días. Durante este periodo, los mosquitos tigre pican a pequeñas aves y mamíferos (como los humanos), tanto para alimentarse a sí mismos como para nutrir a sus crías.

Entre las principales precauciones para evitar, en la medida de lo posible, la proliferación de estos insectos (y sus molestas picaduras), destacan aquellas que tienen que ver con las acumulaciones de agua en terrazas o lugares cercanos a nuestra vivienda. Por ejemplo, es recomendable no dejar envases o recipientes susceptibles de llenarse con agua debido a la lluvia, tales como bebederos para animales o macetas. Asimismo, es aconsejable proteger a los niños y a los bebés con geles o, en su defecto, con ambientadores antiinsectos, sobre todo si tenemos indicios de que hay mosquitos tigre en nuestra zona y si nuestros hijos son proclives a ser picados por cualquier tipo de insecto.

Controlar el mosquito tigre

Aunque las dimensiones de los mosquitos tigre son reducidas (una media de 6 mm.), su peculiar abdomen puntiagudo y, sobre todo, sus seis patas a rayas los hacen fácilmente reconocibles. Hay que tener en cuenta que esta especie suele picar durante el día, mientras que por la noche se retira a zonas donde haya abundante vegetación. Asimismo, es conveniente saber que, aunque pueden picar en cualquier parte del cuerpo que esté al descubierto, la mayoría de ocasiones suelen hacerlo en los tobillos y las piernas, ya que vuelan a escasa altura (seguramente debido a que es en zonas bajas donde las hembras depositan sus huevos).

Las Plagas y los murcialegos

Las Plagas y los murcialegos

Existen más de 950 familias de murciélagos en el mundo. Los murciélagos son mamíferos que han desarrollado alas en lugar de sus extremidades superiores y cuyo nombre proviene del latín mus-muris, ratón caeculus, es decir, ratón ciego. Los murciélagos se utilizan a menudo para acabar con plagas de insectos.

Los murciélagos son los únicos mamíferos capaces de ver y volar durante la noche. Cuentan con un sofisticado sistema auditivo y producen unos sonidos muy característicos que le permite percibir su entorno y localizar sus presas sin recurrir a ningún otro sentido.

Todos los murciélagos europeos necesitan un lugar en el que vivir y protegerse de las condiciones del clima y de sus enemigos, por lo que buscan el mejor refugio ya que no construyen sus nidos.

Existen diversos tipos de refugio en función del objetivo que cumplen: refugios hibernales, refugios de parto, refugios de aparcamiento y refugios diurnos o intermedios. En los refugios hibernales los murciélagos pasan el periodo de hibernación  y es habitual encontrar en estos refugios un elevado número de murciélagos de distintas especies. Cuando termina este periodo de hibernación, los murciélagos buscan un refugio intermedio o diurno para pasar algunos días y a partir de él salen a buscar alimentos por la noche.

Los refugios de parto son zonas en las que se encuentran las hembras para dar a luz y criar a sus crías. Durante este tiempo los machos viven solos en sus refugios diurnos. Cuando termina el periodo de cría, machos y hembras vuelven a reunirse para el apareamiento. Este tipo de refugios es más común del centro y norte de Europa, con un clima más frío y agresivo.

En el sur de Europa es posible que los murciélagos se encuentren todo el año en el mismo refugio, por ejemplo, en una cueva, ya que el clima es más benigno y no necesitan protegerse tanto del mismo.

Plagas y murciélagos

Los murciélagos cuentan con una amplia tradición en el mundo de la literatura y el cine de terror y se han visto plagas de murciélagos en títulos míticos del género, asociados al mal y a los vampiros. Lo cierto es que sólo tres tipos de murciélagos se alimentan de sangre, dos de ellos lo hacen de la sangre de las aves y sólo una especie lo hace de la sangre de mamíferos.

Realmente las plagas de murciélagos pueden poner en riesgo frutos e insectos principalmente. Y aunque pueden llegar a producir desequilibrios al alimentarse de otras especies, los murciélagos ayudan muchas veces a luchar contra las plagas de ciertos insectos.

Así muchas veces las plagas se combaten con murciélagos. Éstos se alimentan principalmente de insectos y artrópodos con lo que pueden ayudar al hombre a terminar con plagas de insectos que son alimento para murciélagos. Son muchos los que recomiendan recurrir a los murciélagos para acabar con plagas de mosquitos, por ejemplo, sin tener que recurrir así a insecticidas que puedan dañar el medioambiente.

Pero también nos encontramos con plagas de murciélagos. Los murciélagos cuando ubican un refugio muy cerca de los humanos pueden llegar a ser muy molestos, tanto por los sonidos que emiten como por las excreciones que producen y su orina, que obliga a tener que controlar la plaga. Cuando se acumulan excrementos de murciélagos en edificios, techos, áticos, puede aparecer el desarrollo del Histoplasmosis capsulatum, un hongo que puede provocar en las personas la enfermedad de la Histoplasmosis que afecta al sistema respiratorio y puede llegar a ser grave.

Control de plagas de murciélagos

El objetivo del control de plagas de murciélagos es la expulsión de los mismos del área del edificio, y para ello hay que ubicar la zona por la que entra el murciélago y la zona por la que sale. En función de lo que revele este examen, se procederá a realizar la cobertura y sellado de aquellas posibles grietas o aberturas  que localicemos en el edificio o vivienda para que los murciélagos tengan que buscar un nuevo refugio.

La mejor época para hacerlo es finales del otoño, justo cuando se ha producido la migración para la hibernación. También puede ser un buen momento para el control de plagas de murciélagos, el principio del invierno, antes de que comiencen a instalarse de nuevo.

Anguilas contra plagas de aves

Anguilas contra plagas de aves

Hay distintas maneras de acabar con una plaga. Algunas de ellas incluso bastante curiosas. Es lo que ocurre en los cultivos del municipio valenciano de Burjassot, que contarán con un nuevo tipo de guardianes. Serán cuatro águilas harris que se encargarán de ahuyentar a palomas, estorninos o distintas especies invasoras como cotorras argentinas o tórtolas turcas, que pueden llegar a dañar o incluso terminar acaban con productos como chufas, patatas, lechugas y alcachofas.

Las Anguilas y la plagas de aves

Lo cierto es que había varias formas de actuar y de posibles medidas a tomar para controlar esta situación. Una de ellas se trata de la propuesta de Lokímica, una empresa dedicada al control de plagas. Un control de plagas pero de manera diferente a como acostumbramos a pensar. Se trata de realizar este control y seguimiento a través de vuelos de aves rapaces, no con el fin de cazar las aves sino de ahuyentarlas y que no vean los cultivos como zona segura y su propiedad donde acampen a sus anchas.

Se trata de una iniciativa que surgió del Consejo Agrario Municipal de Burjassot. A esta propuesta el ayuntamiento puso de su parte unos 3.000 euros para que lo invirtieran en la huerta. Para ello los agricultores que forman parte del mismo decidieron usarlo para controlar lo que puede llegar a ser una verdadera plaga de palomas que se comen cultivos enteros.

Desde el consistorio indican que se está realizando un estudio para determinar cuántos ejemplares de palomas hay y si, científicamente, se puede llegar a declarar como una plaga de manera oficial.

De hecho la superficie de cultivos de Burjassot no es muy extensa, cuanta con bastante variedad, como chufa, alcachofas y patatas. Un tipo de producto que en su fase más temprana son fáciles de ser comidos por las aves. Peor puede ser el caso de cultivos de hoja, como lechugas o coles, que llegan a resultar muy dañadas y no tienen salida para ser vendidas.

Para nosotros el ayuntamiento ha sido una prioridad proteger la actividad económica de la agricultura de los vecinos, de esta manera se protege el espacio natural de la huerta. Además, desde Lokímica, se persigue como objetivo que estas especies de aves se habitúen a evitar la zona por la presencia de predadores.

En este sentido la meta no es cazarlas ni matarlas. Solo se busca asustarlas para que no hagan daño al campo. Por ello el control se lleva a cabo por un periodo de unas tres semanas, resultando de esta manera una iniciativa que realmente funciona, es eficaz y además, es ecológica.

Por otro lado, para lograr estos objetivo han tenido que tener en cuenta otros factores. Por ejemplo, se ha debido de acotar y delimitar en tres áreas la zona de huerta de Burjassot, donde actuarán con cuatro águilas harris y dos cetreros.

En lo que respecta a las águilas harris, es un tipo de ave rapaz más grandes que los halcones y de vuelo más bajo. Esto les hace ser animales perfectos para ahuyentar y disuadir la plaga con influencia urbana y evitar perjuicios mayores en las cosechas.

Habitualmente, las aves a las que ahuyentarán son palomas y puntualmente estorninos, así como especies invasoras como las cotorras y las tórtolas turcas, una especie que se está expandiendo más o menos unos 50 kilómetros por año. Una circunstancia que además está creando muchos problemas en la agricultura.

Cuando se molesta durante dos o tres días a estas aves, relacionan la presencia de rapaces con la zona y cambian de lugar. Es por ello que este tipo de control se ha realizado en otros lugares de España, como la Villa Olímpica de Barcelona y cultivos de fincas privadas en la Región de Murcia. Se trata de un método que también se está usando en zonas urbanas de algunas ciudades para ahuyentar concentraciones de estorninos. Un método muy sonado incluso en el mismísimo Londres, en Trafalgar Square, donde se ha usado a halcones para asustar a las palomas.

El control de plagas de hormigas

El control de plagas de hormigas

El control de plagas de hormigas ha dejado ya atrás los sistemas más rudimentarios basados en la inundación de nidos de hormigas con agua hirviendo o en la colocación de papeles adhesivos que atrapaban a las hormigas, para dar lugar a técnicas sofisticadas y depuradas que tienen como objetivo fundamental la localización del nido que ofrezca al cliente una solución definitiva.

Control de plagas de hormigas

Las hormigas de jardín, también llamadas hormigas negras, suelen anidar en lugares de difícil acceso y cuya localización no resulta sencilla, convirtiéndose así en un reto para las empresas dedicadas al control de plagas de hormigas. En este tipo de situaciones complejas, ofrecer al cliente tratamientos parciales dará lugar a reclamaciones, pérdida de tiempo, de dinero y por último también afectará a la reputación de la empresa de control de plagas. Se necesitan soluciones globales que acaben con la plaga de hormigas de forma definitiva.

Las plagas de hormigas

Las plagas de hormigas son más habituales durante los meses de verano, pero ya en la primavera comienzan los problemas. Sin embargo el ciclo arranca en pleno invierno y los profesionales del mundo del control de plagas de hormigas deben conocer a la perfección este ciclo para poder dar soluciones rápidas y eficaces a sus clientes.

Y es que las hormigas reinas comienzan la puesta de huevos en invierno y por tanto la construcción del nido en febrero, de ahí que las llamadas solicitando el control de plagas de hormigas llegue sobre todo en los primeros meses del verano.

Cuando se realiza una inspección para tratar de localizar el nido de hormigas, no resulta aconsejable utilizar insecticidas irritantes, ya que no acabarían con la plaga de hormigas, sino que haría que éstas desplazaran el nido dificultando así su localización. Así, el profesional del control de plagas en Madrid de hormigas deberá localizar las rutas de búsqueda de alimento de las hormigas y establecer los movimientos que realizan las hormigas cuando salen del nido en busca de alimento y a su regreso.

No es sencillo, pero los profesionales del sector saben que las hormigas que van al nido suelen portar trozos de alimento y tener inflado el abdomen, una pista fundamental para localizar el nido y controlar la plaga lo antes posible.

Cuando se localiza el nido es el momento de pensar en qué tipo de insecticida se va a utilizar. Es un paso clave del que depende el éxito de la misión del controlador de plagas. Si el nido se encuentra ubicado en un lugar de fácil acceso, el tratamiento más eficaz combina la utilización de un aspirado y un tratamiento por pulverización posterior.

En este punto es importante recordar que insecticidas residuales como Empire 20 o Dow AgroSciences son soluciones eficientes para el control de plagas de hormigas demostrado a largo plazo. El uso de clorpirifos microencapsulados, son también un recurso óptimo para aplicar en grietas y esquinas de manera puntual y ofrecen grandes resultados cuando hay que trabajar en situaciones tan complicadas como zonas de catering y áreas residenciales.

El objetivo de la llamada del cliente es dar por finalizada la plaga de hormigas y para ello no sólo es importante el ingrediente activo sino también seguir un plan prediseñado de tratamiento estructural.

El gran problema del control de plagas de hormigas

Uno de los problemas más importantes que tiene el control de plagas de hormigas es cuando el nido se ubica en el interior de estructuras, dentro de muros o paredes de complicado acceso. ¿Qué hacer en estos casos?

El objetivo es el de localizar las vías de entrada y salida. Una vez que se localizan estas vías, se puede pulverizar la grieta que se encuentra entre la pared y el suelo, en su totalidad. Si no se llega a localizar el nido, habrá que recurrir a geles o insecticida en grano.

Localizar el nido es clave para que el control de plagas de hormigas ofrezca unos resultados que satisfagan al cliente. Las pérdidas que ocasionan las constantes reclamaciones cuando el trabajo no se resuelve de un modo eficaz y ágil, son un grave problema para las empresas de control de plagas, que verá mermada también su reputación frente al cliente. Por otro lado, una solución rápida y eficaz sí satisface al cliente y aumenta la imagen, y la valoración positiva de las empresas de control de plagas.

Sintomas de la legionella

Sintomas de la legionela

La legionella es una enfermedad infecciosa provocada por una bacteria (Gram Negativa Aeróbica, del género Legionella) que puede ser potencialmente fatal y que resulta muy complicada de diagnosticar. Los síntomas de la legionella pueden ser confundidos con otras enfermedades como la neumonía complicando así el diagnóstico y poniendo en riesgo al paciente.

El tiempo que pasa desde que la bacteria llega al organismo del paciente y el avance de la enfermedad es de 2 a 10 días. Esta bacteria puede dar lugar a dos tipos diferentes de enfermedad, una más leve llamada fiebre Pontiac y otra más grave conocida como al enfermedad de la legionella o enfermedad del legionario.

Síntomas de la Legionella más comunes

Sus síntomas comienzan a manifestarse a las pocas horas de haberse provocado la infección y son variados y difusos. En muchas ocasiones los síntomas de la legionella se confunden con los de una gripe normal, y en otras ocasiones con los de una neumonía. Incluso la radiografía de tórax de una neumonía y de la legionella, son similares.

Los síntomas de la legionella más comunes son: alteraciones gastrointestinales como vómitos y diarrea; escalofríos; dolor de cabeza; fiebre alta; tos que puede ser improductiva o con esputo, incluso en ocasiones puede darse tos con restos de sangre; pérdida de apetito; dolores musculares; falta de energía y fatiga; dolor en el pecho; problemas para respirar sobre todo a medida que la enfermedad va avanzando; intranquilidad y malestar general, etc. Estos son los síntomas más comunes, pero la legionella también puede ocasionar ataxia en algunos casos.

Pero además la legionella también ocasiona otro tipo de síntomas y daños internos. Las pruebas de laboratorio señalan que los riñones de los pacientes afectados con legionella no funcionan correctamente, a su vez la radiografía muestra una neumonía, por lo que se requieren otras pruebas diagnósticas para llegar a un diagnóstico firme. Normalmente los brotes de legionelosis aparecen cuando las personas han inhalado aerosoles que contienen agua contaminada con la bacteria de la legionella. También hay que tener en cuenta que la enfermedad de la legionella no se transmite de persona a persona y tampoco hay pruebas que indiquen que los coches o los aparatos de aire acondicionado de las viviendas puedan provocar legionella.

Los estudios señalan que entre un 5 y un 30% de las personas con legionelosis pueden llegar a fallecer. Esta fatal consecuencia suele deberse a un diagnóstico tardío o a un fallo a la hora de recomendar el tratamiento más adecuado.

Los síntomas de la legionella son cada vez más fuertes a medida que la enfermedad avanza, por eso es fundamental un diagnóstico temprano para tratarla correctamente y frenar su evolución. También depende si la bacteria ha dado lugar a una fiebre de Pontiac o a la enfermedad de la legionella. En el caso de la fiebre de Pontiac no se requiere un tratamiento específico y sus síntomas son más leves; mientras que para frenar los síntomas de la legionella y acabar con la infección sí se necesitan un tratamiento farmacológico adecuado a base de antibióticos.

De cara a prevenir la enfermedad de la legionella, los expertos siempre tratan de identificar el foco del que proviene para tomar medidas de control y que la epidemia no se extienda. La descontaminación de la fuente del agua suele ser la medida más importante de cara a evitar que se produzcan más casos de legionella, pero aunque resulta una estrategia adecuada se espera que en el futuro aparezcan estrategias de prevención adicionales más efectivas.

Las epidemias de legionelosis suelen proceder normalmente de algún tipo de instalación en concreto en la que se ha almacenado agua, aunque también es muy frecuente que se den casos aislados en los que resulta imposible determinar dónde se ha producido la infección. Las epidemias de legionella se producen sobre todo en verano o a principios del otoño, aunque pueden darse durante todo el año.

Es importante acudir al especialista en cuanto comienzan a aparecer los síntomas de la legionella para tratar de descartar o confirmar el diagnóstico y comenzar – en caso de que sea necesario – con el tratamiento adecuado lo antes posible. En ocasiones estos síntomas se pueden confundir con los de una gripe complicando la labor del médico y retrasando su diagnóstico y el inicio del tratamiento.

Un roedor como mascota

Un roedor como mascota

Tener un roedor como mascota es una opción muy habitual en las familias con niños. Y es que los roedores domésticos son cariñosos y grandes compañeros, pero antes de tener un roedor o cualquier otra mascota es necesario pensar muy bien qué es lo que necesitará, cuánto tiempo nos supondrá, qué recursos deberemos destinar a cuidarlo, etc. Así, antes de decidirse por animales tan habituales como perros y gatos que requieren tanto cuidados, no está de más pensar en la opción de tener un roedor como mascota, que requiere menos tiempo y son también grandes compañeros.

Un roedor como mascota

Si nos decidimos por un roedor como mascota, podemos adquirirlo en una tienda especializada en mascotas, o podremos también acudir a un criador. La mayor ventaja de comprar una mascota en una granja es que podemos conseguir una enorme información sobre los antecedentes del animal, información siempre útil y válida de cara a sus posteriores cuidados. Es habitual que en estas situaciones en esa granja estén allí también sus padres y podremos saber cómo se han criado, saber si han tenido algún tipo de enfermedad, conocer el tipo de alimentación a la que el roedor está acostumbrado, etc.

En este sentido también es importante tener en cuenta que hay ciertos criadores que trabajan enfocados a fines más comerciales y en este caso puede ser que los roedores que crían estén alimentados a base de caracoles y otros animales ya que lo que buscan no es tanto criar animales sanos y fuertes, sino criar a un gran número de animales para vender más. Con este tipo de alimentación no crian ejemplares fuertes, sino que consiguen que los animales crezcan más rápido y tener una mayor cantidad de los mismos de cara a su posterior venta.

La cría de roedores en estos lugares implica un gran número de camadas en periodos de tiempo cortos sin dejar tiempo para una recuperación. Así las madres de estos roedores están cada vez más débiles de cara a poder alimentar a sus retoños y una vez que alguien les adquiere como mascota suelen generar gran cantidad de problemas, ya que suelen ser seres más débiles, con problemas de salud que les pueden conducir a una muerte prematura.

Un consejo muy importante si queremos un roedor como mascota es obtener la mayor cantidad de información posible sobre la historia del animal y comprar animales que procedan de fuentes fiables y seguras. Es la única garantía de que tendremos un animal sano y fuerte, o al menos, si tiene algún problema estaremos al corriente del mismo.

Comprar un roedor como mascota

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de adquirir un roedor como mascota, especialmente si es para un niño, es que éste sea un ejemplar joven, será la única manera de poder llegarlo a domesticar. Aunque sí que es posible domesticar roedores adultos, pero es mucho más complicado y hay que tenerlo muy en cuenta. También hay que destacar que el animal debe ser joven pero no en exceso porque si son crías separadas prematuramente de la madre pueden aparecer problemas de comportamiento, de adaptación o que el animal esté demasiado débil o poco desarrollado para poder sobrevivir sin los cuidados de la madre.  Todos estos consejos hay que tenerlos muy en cuenta cuando decidimos adquirir una mascota para el hogar.

Aún así, si nos encontramos en la tienda y no estamos completamente seguros de qué roedor adquirir como mascota, es mejor que preguntemos o que localicemos a alguien que entienda del tema y pueda acompañarnos. Un signo que debemos mirar a la hora de comprar un roedor como mascota es la longitud de sus incisivos. Si estos son demasiado largos y no encajan con exactitud, se desgastarán más rápidamente y pueden ocasionar problemas. Y es que los incisivos siguen creciendo durante la vida del animal, con lo que si de partida ya son excesivamente largos pueden acabar impidiendo que el animal coma. En estos casos habrá que recurrir a un veterinario o a un criador experto que pueda reducir la longitud de los incisivos, aunque debemos saber que será un problema constante, que aparecerá de nuevo a lo largo de la vida del roedor y que requerirá constantes visitas al veterinario.

Geles para controlar Cucarachas

geles para controlar Cucarachas

Cada vez es más habitual recurrir al uso de geles para controlar cucarachas y poner fin así a las tan molestas plagas tanto en el ámbito de la sanidad alimentaria como en el de la sanidad ambiental. En el mercado a día de hoy encontramos una gran cantidad de geles eficaces para controlar estas plagas.

Geles para controlar cucarachas

Es importante aclarar que los geles para el control de plagas de las cucarachas no deben llevar principios activos repelentes, sino que es importante que entre los ingredientes de estas formulaciones en gel nos encontremos con componentes atractivos para las cucarachas que además deben tener resistencia a la desecación por lo que deben tener un alto grado de humedad.

Algunos de los geles para controlar cucarachas que nos encontramos a día de hoy en el mercado, cuentan con estos ingredientes no repelentes como son el imidacopril, la hidramtilnona y el fipronil. En otros países europeos también encontramos geles con ácido bórico y con abamectina, que es un derivado de sustancias naturales que encontramos en los hongos. Hasta el día de hoy no han aparecido resistencias a estos ingredientes en las distintas especies de cucarachas contra las que se utilizan estos geles.

En cuanto a los ingredientes alimenticios que recordamos, deben ser atractivos para las cucarachas, en su origen, los geles contra las cucarachas recurrían a glucosa, fructosa y polisacáridos, pero en la actualidad encontramos con que los principales ingredientes que llevan los geles contra las cucarachas están compuestos sobre todo por grasas saturadas, proteínas, elementos enriquecidos con calcio y otros ingredientes y componentes que los fabricantes no facilitan ya que parte de la eficacia de los geles contra las cucarachas reside en estos ingredientes alimenticios atractivos.

Otro elemento fundamental a tener en cuenta es la capacidad que tienen estos geles para permanecer estables y no modificar su textura a pesar de las diferencias de temperaturas y de humedad. La formulación en gel permite una liberación paulatina de la humedad que contiene y en cada situación concreta de temperatura y humedad ambiental el gel tendrá una duración determinada, algo muy a tener en cuenta. Así habitualmente las cucarachas suelen aparecer en ambientes más bien húmedos en los que suele haber materia orgánica en descomposición. Así, si colocamos cebos en ambientes secos, se puede recurrir a las cajas portacebos específicas que permitirán mantener el gel sin variaciones durante un período de tiempo superior.

Ventajas de los geles contra las cucarachas

El uso de geles para el control de cucarachas, no es el tratamiento único para acabar con las plagas de cucarachas sino que debe entenderse dentro de los programas que abarcan los principios de control integral de plagas. Así se hace totalmente necesario la realización de inspecciones, el establecimiento de sistemas de monitoreo que nos indicarán cuáles son las medidas a tomar en cada situación para el control de las cucharachas.

Conviene recordar que la utilización de geles contras las cucarachas no es una solución mágica en todo momento, y en algunas instalaciones se han aplicado y no han resultado eficaces. Esto se debe principalmente a que quizás estos cebos se han colocado lejos de los puntos de infestación, o se ha producido una inadecuada dosificación y frecuencia de los cebos. De ahí que sea importante recalcar que deben formar parte de un plan integral para controlar las cucarachas y que es importante conocer cómo integrar los geles contra estas plagas dentro de dicho plan.

Es importante también seguir las recomendaciones que realiza el fabricante en cuanto a la dosificación, así como colocar los geles para controlar cucarachas cerca de cualquier pequeño foco ya que las cucarachas pueden sobrevivir en áreas de espacio muy pequeñas.

Realizar tratamientos sin olores, sin mezclas, con eficacia, sin plazos de seguridad son algunas de las ventajas que ofrece el uso de geles contra las cucarachas. Aunque es un sistema que puede tener alguna contrapartida como son las variaciones en la estabilidad dependiendo de la temperatura y la humedad. Aún así los geles para el control de las cucarachas ganan cada vez más adeptos a día de hoy entre los profesionales del sector. Pero conviene recordar que no hay una única solución para todo tipo de situaciones, así que cada situación que nos encontremos deberá ser analizada y estudiada para aplicar las mejores y más eficaces soluciones.

Medidas ante una epidemia transmitida por vectores

Moscas, mosquitos, cucarachas, ratas, chinches o garrapatas conviven con el hombre y pueden convertirse en transmisores potenciales de enfermedades. Son los vectores, un amplio grupo de artrópodos y roedores que, en muchas ocasiones, encuentran su hábitat en el entorno urbano de las ciudades.

Estos vectores transmiten la enfermedad picando a una persona portadora e inoculando posteriormente la enfermedad al picar a otra sana. Los vectores pueden actuar de dos formas:

-Vector activo. El vector transporta al parásito causante de la enfermedad dentro de su cuerpo, donde sufre alguna etapa de su ciclo vital, inoculando posteriormente las formas infectantes en la saliva -en el caso de mosquitos o moscas- o por regurgitación -pulgas- durante una picadura o al depositarlas por las heces – chinches o piojos- sobre la piel y penetrar en el organismo a través de las heridas provocadas al rascarse.

-Vector pasivo. Este tipo de vector transporta en su cuerpo el organismo infeccioso y lo deposita sobre el individuo sano susceptible de contraer la infección.

Enfermedades transmisibles por vectores

Los vectores son los responsables de la transmisión de la mayor parte de las grandes epidemias del hombre. En los países desarrollados, la mayoría de las enfermedades transmisibles por vectores han disminuido su incidencia y letalidad en los últimos 150 años. No ocurre lo mismo en los subdesarrollados, donde todavía se dan cifras elevadas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente más del 17% de todas las enfermedades infecciosas responden a enfermedades transmitidas por vectores, provocando cada año más de un millón de muertes. Además, más de 2.500 millones corren el riesgo de contraer dengue, mientras que el paludismo se cobra cada año la vida de 400.000 personas, principalmente niños menores de cinco años.

Respecto a la leishmaniasis, la esquistosomiasis y la enfermedad de Chagas, estas afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo, según las mismas fuentes. La enfermedad del sueño, la fiebre amarilla, la rabia, triquinosis o tifus exantemático son otras de las enfermedades parasitarias e infecciosas transmitidas por vectores.

¿Formas de transmisión vectorial?

La transmisión vectorial puede tener lugar de dos formas diferentes:

-De forma mecánica o forésica. Esta se da cuando el vector se limita a trasladar al agente infeccioso desde las secreciones, excrementos, basuras, alimentos o superficies, bien por contaminación de sus patas, antenas o trompa, o por el paso del tracto gastrointestinal y eliminación en las heces, llevándolo luego a la piel o mucosas.

-De forma biológica o metaxénica. Se da cuando es necesario que se multiplique o se desarrollen algunas fases del ciclo biológico del germen en el organismo vector, antes de que este pueda transmitir la forma infectante al hombre o animal. El vector transmite la enfermedad metaxénica tras un periodo de incubación tras adquirir el agente infeccioso.

Cómo intervenir ante un brote epidémico transmitido por vectores

Un brote epidémico puede derivar en una epidemia de grandes dimensiones, por lo que es necesario frenarlo tan pronto como se conozca. Ante la aparición de un brote transmitido por vectores, los programas de intervención sanitaria permiten prevenir la propagación de las enfermedades transmisibles mediante la vigilancia y el control de enfermos y personas expuestas, así como la eliminación de focos y reservorios.

Entre las medidas de prevención y control de un brote epidémico encontramos:

-Diagnóstico médico presuntivo

-Notificación urgente al nivel sanitario inmediatamente superior de los casos bajo sospecha clínica durante la semana en curso

-Toma de muestras de enfermos y medio ambiente, si procede, para su verificación por el laboratorio

-Aislamiento preventivo de casos bajo sospecha

-Investigación epidemiológica del brote

-Confirmación del brote

-Cálculo del riesgo, magnitud o efecto

-Toma de medidas de control

Medidas a tomar ante una epidemia transmitida por vectores

No obstante, ante una epidemia transmitida por vectores, existen varias medidas que se deben tomar lo más rápido posible, y éstas son:

-Vacunación masiva, si hay vacuna y es eficaz

-Quimioprofilaxis ante algunas enfermedades

-Búsqueda de la fuente de infección y vectores

-DDD

-Cierre de algunos establecimientos públicos

-Información y educación de la población

-Restricción o supresión de reuniones humanas y de animales

-Investigación de casos

-Estudios inmunológicos e histopatológicos en animales sospecha de reservorio

-Medidas internacionales en caso de alerta de la OMS