Un roedor como mascota

Tener un roedor como mascota es una opción muy habitual en las familias con niños. Y es que los roedores domésticos son cariñosos y grandes compañeros, pero antes de tener un roedor o cualquier otra mascota es necesario pensar muy bien qué es lo que necesitará, cuánto tiempo nos supondrá, qué recursos deberemos destinar a cuidarlo, etc. Así, antes de decidirse por animales tan habituales como perros y gatos que requieren tanto cuidados, no está de más pensar en la opción de tener un roedor como mascota, que requiere menos tiempo y son también grandes compañeros.

Un roedor como mascota

Si nos decidimos por un roedor como mascota, podemos adquirirlo en una tienda especializada en mascotas, o podremos también acudir a un criador. La mayor ventaja de comprar una mascota en una granja es que podemos conseguir una enorme información sobre los antecedentes del animal, información siempre útil y válida de cara a sus posteriores cuidados. Es habitual que en estas situaciones en esa granja estén allí también sus padres y podremos saber cómo se han criado, saber si han tenido algún tipo de enfermedad, conocer el tipo de alimentación a la que el roedor está acostumbrado, etc.

En este sentido también es importante tener en cuenta que hay ciertos criadores que trabajan enfocados a fines más comerciales y en este caso puede ser que los roedores que crían estén alimentados a base de caracoles y otros animales ya que lo que buscan no es tanto criar animales sanos y fuertes, sino criar a un gran número de animales para vender más. Con este tipo de alimentación no crian ejemplares fuertes, sino que consiguen que los animales crezcan más rápido y tener una mayor cantidad de los mismos de cara a su posterior venta.

La cría de roedores en estos lugares implica un gran número de camadas en periodos de tiempo cortos sin dejar tiempo para una recuperación. Así las madres de estos roedores están cada vez más débiles de cara a poder alimentar a sus retoños y una vez que alguien les adquiere como mascota suelen generar gran cantidad de problemas, ya que suelen ser seres más débiles, con problemas de salud que les pueden conducir a una muerte prematura.

Un consejo muy importante si queremos un roedor como mascota es obtener la mayor cantidad de información posible sobre la historia del animal y comprar animales que procedan de fuentes fiables y seguras. Es la única garantía de que tendremos un animal sano y fuerte, o al menos, si tiene algún problema estaremos al corriente del mismo.

Comprar un roedor como mascota

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de adquirir un roedor como mascota, especialmente si es para un niño, es que éste sea un ejemplar joven, será la única manera de poder llegarlo a domesticar. Aunque sí que es posible domesticar roedores adultos, pero es mucho más complicado y hay que tenerlo muy en cuenta. También hay que destacar que el animal debe ser joven pero no en exceso porque si son crías separadas prematuramente de la madre pueden aparecer problemas de comportamiento, de adaptación o que el animal esté demasiado débil o poco desarrollado para poder sobrevivir sin los cuidados de la madre.  Todos estos consejos hay que tenerlos muy en cuenta cuando decidimos adquirir una mascota para el hogar.

Aún así, si nos encontramos en la tienda y no estamos completamente seguros de qué roedor adquirir como mascota, es mejor que preguntemos o que localicemos a alguien que entienda del tema y pueda acompañarnos. Un signo que debemos mirar a la hora de comprar un roedor como mascota es la longitud de sus incisivos. Si estos son demasiado largos y no encajan con exactitud, se desgastarán más rápidamente y pueden ocasionar problemas. Y es que los incisivos siguen creciendo durante la vida del animal, con lo que si de partida ya son excesivamente largos pueden acabar impidiendo que el animal coma. En estos casos habrá que recurrir a un veterinario o a un criador experto que pueda reducir la longitud de los incisivos, aunque debemos saber que será un problema constante, que aparecerá de nuevo a lo largo de la vida del roedor y que requerirá constantes visitas al veterinario.

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