Anguilas contra plagas de aves

Hay distintas maneras de acabar con una plaga. Algunas de ellas incluso bastante curiosas. Es lo que ocurre en los cultivos del municipio valenciano de Burjassot, que contarán con un nuevo tipo de guardianes. Serán cuatro águilas harris que se encargarán de ahuyentar a palomas, estorninos o distintas especies invasoras como cotorras argentinas o tórtolas turcas, que pueden llegar a dañar o incluso terminar acaban con productos como chufas, patatas, lechugas y alcachofas.

Las Anguilas y la plagas de aves

Lo cierto es que había varias formas de actuar y de posibles medidas a tomar para controlar esta situación. Una de ellas se trata de la propuesta de Lokímica, una empresa dedicada al control de plagas. Un control de plagas pero de manera diferente a como acostumbramos a pensar. Se trata de realizar este control y seguimiento a través de vuelos de aves rapaces, no con el fin de cazar las aves sino de ahuyentarlas y que no vean los cultivos como zona segura y su propiedad donde acampen a sus anchas.

Se trata de una iniciativa que surgió del Consejo Agrario Municipal de Burjassot. A esta propuesta el ayuntamiento puso de su parte unos 3.000 euros para que lo invirtieran en la huerta. Para ello los agricultores que forman parte del mismo decidieron usarlo para controlar lo que puede llegar a ser una verdadera plaga de palomas que se comen cultivos enteros.

Desde el consistorio indican que se está realizando un estudio para determinar cuántos ejemplares de palomas hay y si, científicamente, se puede llegar a declarar como una plaga de manera oficial.

De hecho la superficie de cultivos de Burjassot no es muy extensa, cuanta con bastante variedad, como chufa, alcachofas y patatas. Un tipo de producto que en su fase más temprana son fáciles de ser comidos por las aves. Peor puede ser el caso de cultivos de hoja, como lechugas o coles, que llegan a resultar muy dañadas y no tienen salida para ser vendidas.

Para nosotros el ayuntamiento ha sido una prioridad proteger la actividad económica de la agricultura de los vecinos, de esta manera se protege el espacio natural de la huerta. Además, desde Lokímica, se persigue como objetivo que estas especies de aves se habitúen a evitar la zona por la presencia de predadores.

En este sentido la meta no es cazarlas ni matarlas. Solo se busca asustarlas para que no hagan daño al campo. Por ello el control se lleva a cabo por un periodo de unas tres semanas, resultando de esta manera una iniciativa que realmente funciona, es eficaz y además, es ecológica.

Por otro lado, para lograr estos objetivo han tenido que tener en cuenta otros factores. Por ejemplo, se ha debido de acotar y delimitar en tres áreas la zona de huerta de Burjassot, donde actuarán con cuatro águilas harris y dos cetreros.

En lo que respecta a las águilas harris, es un tipo de ave rapaz más grandes que los halcones y de vuelo más bajo. Esto les hace ser animales perfectos para ahuyentar y disuadir la plaga con influencia urbana y evitar perjuicios mayores en las cosechas.

Habitualmente, las aves a las que ahuyentarán son palomas y puntualmente estorninos, así como especies invasoras como las cotorras y las tórtolas turcas, una especie que se está expandiendo más o menos unos 50 kilómetros por año. Una circunstancia que además está creando muchos problemas en la agricultura.

Cuando se molesta durante dos o tres días a estas aves, relacionan la presencia de rapaces con la zona y cambian de lugar. Es por ello que este tipo de control se ha realizado en otros lugares de España, como la Villa Olímpica de Barcelona y cultivos de fincas privadas en la Región de Murcia. Se trata de un método que también se está usando en zonas urbanas de algunas ciudades para ahuyentar concentraciones de estorninos. Un método muy sonado incluso en el mismísimo Londres, en Trafalgar Square, donde se ha usado a halcones para asustar a las palomas.

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